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martes, 1 de junio de 2010

Todo termina saliendo bien...

Se fueron al Starbuks más cercano. Él pidió un batido de chocolate, como el que hace unos dias echo encima a Eilen, y ella uno de vainilla. Se sentaron en una de las mesas de la terraza. Pasaron horas hablando, aunque ninguno de los dos se dio cuenta de que estaba pasando tanto tiempo. No paraban de reir, y a Eilen cada vez le gustaba más ese chico.
- Te has manchado de batido- dijo el entre risas.
- ¿Donde?- pregunta Eilen más roja que un tomate.
Él en vez de responder, se acerca a ella lentamente y le da un suave beso en los labios, despues se echa hacia atrás y reponde:
- Aquí- con es gran sonrisa que a ella la encandila,- ¿quieres dar un paseo?
- Sería estupendo.
Entonces se cogen la mano, y los dos casi enamorados sin practicamente conocerse se pierden por la calles de Boston.

martes, 25 de mayo de 2010

Y vuelven los encontronazos...

Se encontraba muy indecisa. Se había enamorado locamente de aquel chico al que solo había visto una vez, y del que unicamente sabia su nombre y su número de telefono.
Estaba sentada en una banco en medio de la calle mas transitada de Boston. Tenía enl movil entre las manos, habían pasado dos días y no había parado de pensar en él. No sabía si llamarle, mandarle un mensaje, o no hacer nada porque si no parecería una desesperada, como bien la había dicho muchas veces su mejor amiga. Decidio ponerse a escuchas música y mirar a la gente que pasaba por la calle, era algo que hacía a menudo, se aislaba del mundo con su música y se inventaba la vida de la gente que veía.
Entonces oyó como alguien la preguntaba:
- ¿se quitó la macha de la camiseta?
No podía creerlo, estuvo apunto de dar saltos de alegría, pero se tranquilizo y se giró lentamente. Vio allí a Aaron, con su preciosa sonrisa y sus ojos azules.
- Bueno no se quito muy bien, pero tranquilo no quiero otra camisa- respondió ella sonriendo.
Entonces el sacó de detrás del bando una bolsa con una camisa preciosa.
- Pero, ¿por qué te has molestado?, no hacía falta.
- Bueno quería recompensarte, además según lo que me has dicho, creo que te vendrá bien.
- Pero, ¿como pensabas dármelo si no tienes mi número de teléfono?
- Tenía el presentimiento de que no volveríamos a ver- responde Aaron riendo.- ¿Quieres ir a tomar un batido al Starbucks?, tranquila, esta vez no te lo echaré por encima.
- De acuerdo, y después me pruebo la camisa- dice Eilen, sintiéndose la chica más afortunada del mundo.

sábado, 22 de mayo de 2010

Simples tonterías, que al final...

Salia del cine, acababa de ver una de esas tantas películas, en la que un chico y una chica sufren un encontronazo, y así sin saber porqué se enamoran. Siempre le han parecido una tontería, piensa que el amor no surge de un golpe, y en gran parte tiene razón.
Abstraída en sus pensamientos, al entrar en un Starbucks, un chico se le hecha encima, manchándola completamente de chocolate con su batido.
- ¡Lo siento mucho, de verdad!- dijo él.
- No importa, no te preocupes- responde.
- ¿Como te llamas?- pregunta.
- Eilen, ¿tú?.
-Aaron. Encantado de conocerte, tengo mucha prisa, pero mira aquí tienes mi número de teléfono, por si quieres una camisa nueva o algo, espero verte de nuevo, ¡adiós!- le dice Aaron con muchas prisa, pero una preciosa sonrisa.
Eilen se despide con la mano, y con una sonrisa tonta, de esas que se les ponen a los enamorados.
Cuando va camino de su casa, no puede para de pensar en él, en su pelo rubio y sus ojos azules. Ni siquiera se da cuenta de que, ha ocurrido, se ha enamorado de esa manera que ella había encontrado una tontería, por un simple encontronazo, pero ha ocurrido.